This weeks column talks about Andres Manuel Lopez Obrador and the strategy to negotiate with someone like him.... The answer is: You don't.
Negociar con los que no quieren...
En mis talleres de negociación siempre surge el debate sobre cómo negociar con aquellos que usan la intimidación o la violencia como estrategia de negociación. Las discusiones sobre el tema reciben mucha atención de los participantes, que además intentan encontrar técnicas que puedan ser útiles en negociaciones con familiares, colegas o empresas.
En el ámbito político, la respuesta a estas interrogantes tienen una connotación mucho más urgente e importante, ya que el no encontrar un acuerdo puede traducirse en más violencia y menos acuerdos, fenómenos que amenazan la paz que se requiere para garantizar el desarrollo de cualquier democracia.
Analicemos entonces la decisión del Frente Amplio Progresista (FAP) de tomar las tribunas de ambas cámaras. ¿Cuál debería ser la estrategia de negociación del gobierno y del resto de los legisladores? En todo manual o taller básico sobre técnicas de negociación siempre se recomienda a todo negociador ponerse en los zapatos (o tacones) de su contraparte y entender sus intereses reales. Entonces hagamos el ejercicio. ¿Cuáles son los intereses reales de Andrés Manuel López Obrador y de su séquito de legisladores y seguidores al tomar las cámaras y detener el trabajo legislativo?
Ellos alegan que esta acción es una forma de asegurar un “real” debate sobre la reforma energética presentada por el gobierno, y así impedir la “privatización” de Pemex. Pero la realidad es otra. Estas acciones sólo se pueden entender en el contexto de los intereses políticos personales de AMLO con miras al 2012. Esta toma no tiene nada que ver con Pemex y todo que ver con asegurar otra candidatura de AMLO a la Presidencia.
Y aunque sí debe debatirse a fondo la propuesta de reforma energética, lo que menos quiere AMLO es eso, un debate. Porque su objetivo real es asegurar que no se apruebe la propuesta del presidente Calderón. Cualquier legislación que se apruebe, por más light que sea, será interpretada como una victoria más para el Presidente, el PAN y para ciertos sectores del PRI, y como una derrota más para AMLO, el FAP y el de por sí desgastado PRD. Click here to continue reading
Sunday, April 20, 2008
This Weeks Column
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